Tu cuerpo lleva rato hablándote

Written by:

☯️ Habitar el cuerpo: ¿y si hoy dejaras de tratarlo como una máquina?

Tu cuerpo probablemente lleva todo el día hablándote.

El problema es que muchas veces esperamos a que grite para hacerle caso.

Primero dice: “Estoy cansado”.

Y nosotros: “Al rato descanso”.

Después: “Necesito moverme”.

“Sí, el lunes”.

Luego: “Esto me está tensando”.

“Nomás termino estos pendientes”.

Y así vamos por la vida negociando con el único lugar que realmente habitamos las 24 horas. 😅

Por eso, dentro de nuestra experiencia Habitar lo Esencial, hoy quiero proponerte una pregunta:

Si mi cuerpo pudiera hablarme con absoluta claridad hoy, ¿qué me pediría escuchar, cuidar, mover, descansar o soltar?

No necesitas contestarla rápido.

Primero escucha.

Durante estos días hemos hablado de la Sukká como una morada temporal. Y hay algo profundamente interesante cuando llevamos esa imagen a nuestra experiencia cotidiana:

también habitamos un cuerpo cambiante.

Entonces cuidar el cuerpo no significa obsesionarnos con él. Significa dejar de vivir como si fuera solamente el vehículo que utilizamos para transportar nuestra cabeza de una actividad a otra.

Tu cuerpo participa en todo.

Cuando estás preocupado, está ahí.

Cuando tienes miedo, está ahí.

Cuando disfrutas, ríes, abrazas, trabajas, descansas o practicas… está ahí.

Incluso puedes decir mentalmente “estoy perfectamente bien” mientras tus hombros están arriba, la mandíbula apretada y llevas horas sin hacer una pausa.

El cuerpo a veces manda un memorándum bastante claro mientras la mente sigue diciendo:

“Todo perfecto, jefe”. 😂

Y aquí entra Tai Chi Gong Fit dentro de nuestro recorrido de Sukkot.

No para obligar al cuerpo a hacer más.

Sino para habitarlo.

Moverlo.

Respirarlo.

Sentir dónde estamos.

Enraizarnos.

Y descubrir que una buena raíz no significa permanecer inmóvil.

Significa poder movernos sin perder el centro.

Eso también puede convertirse en una pregunta para nuestra vida:

¿Estoy intentando estar estable haciendo todo rígido?

¿O estoy aprendiendo a permanecer centrado mientras las cosas cambian?

Porque el cuerpo puede enseñarnos algo que la cabeza olvida con facilidad:

estar presente no es pensar en el presente; es sentir que estás aquí.

Ahora mismo, por ejemplo.

¿Cómo está tu respiración?

¿Cómo están tus hombros?

¿Tu mandíbula?

¿Tu espalda?

¿Hay alguna parte de ti pidiendo movimiento?

¿Otra pidiendo descanso?

¿Hay tensión que simplemente habías dejado de notar?

No tienes que diagnosticarla ni interpretarla.

Sólo escucharla.

Ése es el ejercicio de hoy.

Haz una pausa de unos minutos y pregúntale a tu cuerpo:

¿Qué necesitas de mí hoy?

Tal vez la respuesta sea moverte.

Tal vez descansar.

Tal vez respirar.

Tal vez bajar el ritmo.

Tal vez soltar tensión.

Tal vez simplemente prestarle atención.

Y ojo: no se trata de convertir cada sensación en un mensaje misterioso.

Se trata de recuperar algo mucho más sencillo:

la relación con el lugar que estás habitando.

Porque podemos pasar años queriendo sentirnos mejor sin detenernos a sentir cómo estamos.

Sukkot nos invita a observar lo temporal para descubrir qué merece nuestra atención mientras está presente.

Y hoy esa enseñanza pasa por el cuerpo.

No por el cuerpo que tendrás cuando cumplas una meta.

No por el que tenías hace diez años.

No por el que quisieras mostrar.

Por éste.

El que está respirando mientras lees.

El que te ha acompañado hasta aquí.

El que se mueve contigo.

El que se cansa.

El que descansa.

El que vuelve a comenzar.

Así que nuestra segunda pregunta para la Bitácora Habitar lo Esencial es:

☯️ Si mi cuerpo pudiera hablarme con absoluta claridad hoy, ¿qué me pediría escuchar, cuidar, mover, descansar o soltar?

Y después de escribir la respuesta, haz algo importante:

escúchala con una acción sencilla.

Porque quizá habitar el cuerpo no significa exigirle que siempre pueda más.

Quizá comienza cuando dejamos de preguntarle solamente:

“¿Qué más puedes hacer por mí?”

y empezamos a preguntarle:

“¿Qué necesitas de mí hoy?” 💙

Deja un comentario