El Botiquín de Emergencia para tu Mente

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¿Sabes qué es lo que realmente nos mata de la preocupación? No es el problema en sí, sino la confusión. Como decía Herbert E. Hawkes: «La confusión es la principal causa de la preocupación». Cuando estamos en ese torbellino, nuestra mente salta de un lado a otro y perdemos la capacidad de decidir.

Pero aquí entra Willis H. Carrier, el hombre que lanzó la industria del aire acondicionado. Él no solo enfriaba edificios; descubrió cómo enfriar el incendio de la angustia con tres pasos que parecen magia, pero son pura psicología aplicada.

Paso 1: Mira al monstruo a los ojos. Analiza la situación sin miedo y con total honestidad. Pregúntate: «¿Qué es lo peor, lo absolutamentente peor, que puede pasar?». ¿Perderás tu empleo? ¿Te quedarás sin un peso? ¿Serás el hazmerreír? Escríbelo. No lo dejes como una sombra vaga.

Paso 2: Haz las paces con el desastre. Una vez que sepas qué es lo peor, prepárate mentalmente para aceptarlo si es necesario. Di: «Ok, si esto sucede, buscaré otro trabajo o empezaré de cero». En el momento en que aceptas el peor escenario, algo increíble sucede: tu cuerpo se relaja y tu mente recupera la paz. ¡Es ahí donde vuelves a ser capaz de pensar!. Como decía el filósofo Lin Yutang: «La verdadera paz mental surge de aceptar lo peor».

Paso 3: Manos a la obra (con calma). Ahora que ya aceptaste el desastre y no tienes nada más que perder, dedica toda tu energía a mejorar ese resultado que ya aceptaste mentalmente. Ya no luchas desde el pánico, sino desde la estrategia.

Recuerda, la preocupación te come por dentro. Esta fórmula te saca de las nubes grises y te planta los pies en la tierra. ¡Úsala hoy y deja de desperdiciar tu vida en fantasías de miedo!.

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