Hay experiencias que nos emocionan muchísimo mientras duran… y el lunes ya volvimos exactamente a lo mismo. 😅
Sukkot plantea algo más profundo: la experiencia termina, pero su enseñanza puede quedarse.
Durante siete días habitamos una Sukká, trabajamos la alegría, la gratitud, la unidad y una manera diferente de mirar aquello que creemos permanente. Las fuentes incluso explican que Sukkot busca fortalecer la fe adquirida durante las Grandes Festividades para vivir con ella durante todo el año.
Y después aparece una imagen preciosa: Sheminí Atzeret. Rashi explica atzeret como una detención: después de Sukkot, Dios pide al pueblo que permanezca un día más.
Eso me hace pensar que quizá crecer no consiste en acumular experiencias espirituales, sino en preguntarnos qué permanece cuando termina la experiencia.
Porque eventualmente desmontamos la Sukká.
Guardamos las cosas. Regresamos a nuestra rutina. Suena la alarma. Llegan los mensajes. 😂
Pero algo puede regresar diferente con nosotros.
Quizá aprendiste a agradecer. A estar presente. A soltar. A cuidar tu cuerpo. A reconocer qué es esencial. A reaccionar distinto.
No intentes conservarlo todo. Escoge una sola cosa y conviértela en práctica cotidiana.
Nuestra pregunta de hoy es:
Cuando termine Sukkot y desmonte simbólicamente mi Sukká, ¿qué descubrimiento, práctica o cambio quiero que permanezca conmigo?
Porque la Sukká fue temporal.
Lo que aprendiste dentro de ella no tiene por qué serlo. 💙



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