👂 Tu oreja no solo escucha: qué es la auriculoterapia y por qué tanta gente sale de consulta con “semillitas” pegadas

Written by:

Hay algo curioso que pasa cuando alguien sale de una sesión de auriculoterapia: inevitablemente aparece la pregunta…

“¿Y esas semillitas en la oreja qué hacen?” 😂

La respuesta corta sería: estimular puntos específicos del pabellón auricular.

Pero la respuesta interesante empieza mucho antes.

La estimulación terapéutica de la oreja tiene antecedentes relacionados con prácticas tradicionales de acupuntura, mientras que la auriculoterapia moderna quedó especialmente asociada al médico francés Paul Nogier durante la década de 1950, quien desarrolló una cartografía sistemática del pabellón auricular.

De ahí viene una de sus imágenes más conocidas: representar en la oreja diferentes zonas corporales mediante la figura de un feto invertido.

Ahora, ojo —literalmente—: esto no significa que tengamos un diminuto hígado, una cervical y una rodilla viviendo en la oreja como vecinos de condominio. 😅

Es un mapa terapéutico utilizado para seleccionar áreas de estimulación.

¿Y cómo se estimulan?

Dependiendo del método pueden utilizarse presión manual, agujas, semillas, pequeñas esferas, estimulación eléctrica u otras técnicas. Cuando colocamos semillas o balines, además, la persona puede aprender a presionarlos durante determinados momentos del día.

Aquí está lo que para mí resulta más interesante: la sesión deja de ser algo que solamente ocurre mientras estás acostado en una camilla.

Te llevas una pequeña herramienta contigo.

La auriculoterapia se ha utilizado como tratamiento complementario principalmente para problemas como dolor, ansiedad, estrés, alteraciones del sueño y náuseas, entre otros. La investigación científica sobre auriculoterapia y acupuntura auricular muestra resultados prometedores en algunas aplicaciones, especialmente relacionadas con dolor, pero la evidencia varía mucho dependiendo del problema estudiado y no justifica presentarla como una cura universal.

Y precisamente ahí está la diferencia entre utilizar una herramienta terapéutica y vender magia.

Una sesión seria no debería empezar preguntando:

“¿Dónde te pongo la semillita?”

Debería empezar preguntando:

“¿Qué te está pasando?”

Porque antes del punto viene la persona.

Se revisa qué siente, desde cuándo, qué lo empeora, qué lo mejora, antecedentes importantes y qué objetivo buscamos. Después podemos decidir si la estimulación auricular tiene sentido dentro del tratamiento.

Por ejemplo, alguien puede llegar diciendo:

“Me duele muchísimo el cuello.”

Podemos trabajar determinados puntos auriculares, sí, pero también necesitamos preguntarnos qué está ocurriendo en ese cuello. Tal vez necesite valoración médica, terapia manual, rehabilitación, ejercicio terapéutico o simplemente modificar ciertos hábitos.

La auriculoterapia puede formar parte del equipo; no necesita disfrazarse de Superman.

Y esa es precisamente una buena razón para tomar una sesión.

No porque tu oreja vaya a resolver mágicamente todos tus problemas, sino porque podemos utilizar un estímulo pequeño, localizado y relativamente sencillo como parte de una estrategia mayor para ayudarte a regular síntomas y acompañar tu proceso terapéutico.

Además, cuando utilizamos semillas o balines, puedes continuar estimulando los puntos indicados después de salir del consultorio.

Eso convierte una orejita de pocos centímetros en una herramienta terapéutica sorprendentemente práctica. 👂✨

Si nunca has probado una sesión de auriculoterapia, quizá la pregunta no sea “¿funcionarán las semillitas?”

La mejor pregunta sería:

¿Qué queremos trabajar y cómo puede integrarse la auriculoterapia de manera responsable dentro de mi tratamiento?

Si quieres conocerla, agenda una valoración conmigo y descubrimos primero qué necesita tu cuerpo… y después vemos qué tiene que decirnos esa oreja. 😉

Deja un comentario