Tu Cuerpo No Está Roto… Está Pidiendo que Dejes de Cargar lo que No Te Corresponde

Written by:

Vivimos en una época curiosa.

Estamos más conectados que nunca, pero más cansados que nunca.

Tenemos más herramientas, más información, más opciones… y aun así muchas personas sienten que algo dentro de ellas no funciona como debería.

Aparece el cansancio.

La falta de motivación.

Los dolores que van y vienen.

La mente acelerada.

La sensación de estar agotado incluso después de dormir.

Y entonces pensamos:

“Algo está mal conmigo.”

Pero ¿y si el problema no fuera que estás roto?

¿Y si el problema fuera que estás saturado?

Piensa en tu teléfono celular.

Cuando tiene demasiadas aplicaciones abiertas, poca memoria disponible y procesos funcionando al mismo tiempo, comienza a volverse lento.

No está roto.

Simplemente está sobrecargado.

Nuestro cuerpo funciona de manera parecida.

Muchos llevamos años acumulando preocupaciones, pendientes, exigencias, miedos, culpas, estrés, noticias negativas, conflictos, ruido mental y emociones que nunca terminamos de procesar.

Y aunque seguimos funcionando, llega un momento en que el sistema empieza a pedir ayuda.

El cuerpo habla.

A veces mediante tensión muscular.

A veces mediante agotamiento.

A veces mediante insomnio.

A veces mediante esa sensación extraña de que ya no tenemos la misma energía de antes.

Lo interesante es que muchas personas intentan resolver este problema agregando más cosas.

Más café.

Más suplementos.

Más actividades.

Más trabajo.

Más distracciones.

Cuando muchas veces lo que necesitamos es exactamente lo contrario.

Menos.

Menos ruido.

Menos exigencia.

Menos lucha.

Menos resistencia.

Desde la visión del Tao, cuando dejamos de empujar constantemente contra la corriente, la energía comienza a reorganizarse por sí sola.

Es como un río que recupera su cauce cuando retiramos las piedras que bloquean el paso.

La mayoría de nosotros no necesitamos convertirnos en otra persona.

Necesitamos regresar a nosotros mismos.

Necesitamos recuperar espacios para respirar.

Para mover el cuerpo con conciencia.

Para caminar sin prisa.

Para escuchar lo que sentimos.

Para recordar quiénes éramos antes de llenarnos de tantas obligaciones.

Tal vez hoy no necesitas arreglarte.

Tal vez necesitas descansar.

Tal vez no necesitas exigirte más.

Tal vez necesitas tratarte con más amabilidad.

Tal vez no necesitas correr más rápido.

Tal vez necesitas volver a sentir el suelo bajo tus pies.

Tu cuerpo no es tu enemigo.

No está saboteándote.

No está roto.

Está intentando comunicarse contigo.

Y cuando aprendemos a escuchar ese mensaje, descubrimos algo maravilloso:

Debajo del cansancio todavía existe vitalidad.

Debajo del estrés todavía existe calma.

Debajo del ruido todavía existe claridad.

Y debajo de todo eso sigue existiendo la mejor versión de ti, esperando que le hagas espacio para volver a respirar.

Deja un comentario