Hay una verdad que cambia completamente la forma en que entiendes el cuerpo, la salud y el masaje terapéutico: el cuerpo no es una estructura cerrada. Es un sistema abierto. Un sistema vivo, inteligente, en constante comunicación con el entorno.
En el contexto del masaje Qigong chino, existen puntos específicos llamados Puertas del Cuerpo, conocidos en chino como Men (门), que funcionan como portales energéticos. Estas puertas son cavidades energéticas, técnicamente llamadas Qi Xue (气穴), y son los lugares donde el Qi —la energía vital bioeléctrica— entra, sale y circula entre las distintas partes del organismo.
Comprender estas puertas es comprender el verdadero mecanismo de la salud.
Porque cuando estas puertas están abiertas y funcionales, el cuerpo se autorregula, se sana y se equilibra. Pero cuando se bloquean, aparece el dolor, la fatiga, la enfermedad y la desconexión energética.
El cuerpo como un sistema de portales energéticos
Desde la perspectiva de la Medicina China y el Qigong terapéutico, el cuerpo es una red de canales y puertas. No es una máquina rígida, sino un campo dinámico donde la energía circula, se transforma y se comunica.
Las Puertas del Cuerpo permiten tres funciones esenciales:
Permiten que el Qi entre desde el entorno hacia el organismo Permiten que el Qi salga cuando hay exceso o desequilibrio Permiten que el Qi se comunique entre distintas regiones del cuerpo
Esto significa que el masaje no es solo manipulación física.
Es regulación energética.
Es abrir puertas que han estado cerradas.
Es restaurar el flujo donde se ha detenido.
Las dos grandes categorías: puertas externas y puertas internas
Las fuentes clásicas distinguen dos tipos fundamentales de puertas energéticas.
Puertas externas: la interfaz entre el cuerpo y el universo
Las puertas externas permiten el intercambio energético entre el organismo y el entorno. Son puntos donde el Qi puede entrar o salir del cuerpo según sea necesario.
Por ejemplo, cuando una persona tiene exceso de calor interno, como ocurre durante fiebre, estrés intenso o inflamación, el Qi puede liberarse a través de las manos, especialmente mediante la cavidad Laogong en el centro de la palma.
Esto no es simbólico. Es observable.
Las manos se calientan. La temperatura se regula. El sistema se equilibra.
El cuerpo sabe cómo sanarse. Solo necesita que las puertas estén abiertas.
Puertas internas: los puentes energéticos dentro del cuerpo
Las puertas internas permiten que el Qi circule entre diferentes regiones corporales.
Un ejemplo claro es el cuello.
El cuello es una puerta crítica que conecta la cabeza con el resto del cuerpo. Cuando el cuello está tenso o bloqueado, el flujo energético hacia el cerebro se ve afectado.
Esto explica por qué muchas personas con tensión cervical experimentan:
fatiga mental confusión dolores de cabeza dificultad para concentrarse
No es solo tensión muscular. Es bloqueo energético.
El masaje Qigong trabaja directamente sobre estas puertas, restaurando la comunicación energética interna.
Los cinco grandes portales principales del cuerpo
Dentro del sistema energético humano, existen cinco centros especialmente importantes.
Estos centros actúan como estaciones principales de regulación energética.
Laogong (Pericardio 8): la puerta del corazón en las manos
Ubicada en el centro de la palma, la cavidad Laogong es una de las puertas más poderosas del cuerpo.
Es el punto a través del cual el Qi del corazón puede ser regulado, proyectado o disipado.
Por eso las manos son herramientas terapéuticas tan poderosas.
Cuando el terapeuta utiliza correctamente Laogong, puede:
reducir el calor corporal calmar el sistema nervioso equilibrar el campo energético
Las manos no solo tocan. Comunican.
Yongquan (Riñón 1): la puerta de la tierra en los pies
Ubicada en la planta del pie, Yongquan es el punto donde el cuerpo se conecta directamente con la energía de la tierra.
Estimular este punto tiene efectos profundamente calmantes.
Reduce el exceso de energía en la cabeza, disminuye la ansiedad y estabiliza el sistema nervioso.
Es el punto que devuelve a la persona a su centro.
La cara: el espejo energético del cuerpo
La cara no es solo una estructura física. Es una puerta energética compleja.
Cada órgano se refleja en zonas específicas del rostro.
Por eso el rostro revela el estado interno del organismo.
El masaje facial Qigong no es solo estético. Es terapéutico.
Es regulación sistémica a través de una puerta visible.
Las millones de puertas invisibles: los poros
El cuerpo posee millones de puertas microscópicas: los poros.
Los poros permiten la liberación y regulación del Qi térmico.
En verano se abren para liberar calor. En invierno se cierran para conservar energía.
La práctica del Qigong incluye técnicas como la respiración cutánea, donde el practicante aprende a utilizar estos poros como puertas activas de intercambio energético.
El cuerpo respira no solo por los pulmones, sino por toda su superficie.
Las articulaciones: puertas críticas de circulación energética
Cada articulación es una puerta energética.
Cuando una articulación está libre, el Qi fluye sin obstáculos.
Pero cuando está bloqueada, la energía se detiene.
Esto provoca:
dolor debilidad pérdida de función
El masaje Qigong libera estas puertas, restaurando la circulación energética y la nutrición de los tejidos.
Las puertas maestras: los grandes reguladores del sistema
Existen ciertas cavidades que actúan como llaves maestras.
Mingmen: la Puerta de la Vida
Ubicada en la zona lumbar, Mingmen es la puerta del Qi original.
Es la fuente de la vitalidad.
Estimular esta puerta fortalece todo el sistema energético.
Huiyin: la puerta de integración energética
Ubicada en el perineo, Huiyin conecta múltiples canales energéticos principales.
Es una puerta crítica para la integración energética total.
Jianjing y Renzhong: puertas de regulación rápida
Estos puntos permiten liberar presión acumulada y restaurar el equilibrio energético rápidamente.
Son utilizados incluso en situaciones de emergencia.
El verdadero propósito del masaje Qigong: abrir las puertas de la vida
El masaje Qigong no es solo una técnica física.
Es un arte de abrir puertas.
Puertas que han sido cerradas por el estrés.
Puertas que han sido bloqueadas por el miedo.
Puertas que han sido olvidadas por la desconexión.
Cuando estas puertas se abren, algo cambia profundamente.
El Qi fluye.
El sistema nervioso se calma.
El cuerpo se reorganiza.
La salud comienza a restaurarse desde adentro.
La verdad más importante que debes recordar
Tu cuerpo no está roto.
Tu cuerpo está bloqueado.
Y cuando las puertas se abren, la energía regresa.
Y cuando la energía regresa, la vida regresa.
Por eso el masaje Qigong no es solo terapia.
Es una forma de devolverle al cuerpo su capacidad natural de sanar.
Porque la salud no se impone desde afuera.
Se permite desde adentro.
Y todo comienza… abriendo las puertas correctas.



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