Antes de hablar de técnicas, maniobras o nombres en chino, quiero regalarte algo sencillo y poderoso:
el cuerpo siempre está intentando sanarse.
El problema no es la falta de fuerza ni de medicamentos, sino la falta de flujo. Y justo ahí entra el masaje Qigong chino, conocido integralmente como An Mo, que significa presionar y frotar.
👉 cuando el Qi (la bioelectricidad vital) fluye libremente, el cuerpo y la mente funcionan en armonía; cuando se estanca, aparece la enfermedad.
El masaje Qigong no se enfoca solo en músculos o tejidos. Su objetivo central es regular los canales energéticos para que la sangre y el Qi circulen sin obstrucciones, devolviendo al organismo su equilibrio natural.
Más que aliviar síntomas: ir a la raíz
A diferencia de muchos enfoques modernos que solo buscan “quitar el dolor”, el An Mo parte de una comprensión más profunda:
el síntoma es un mensaje, no el problema.
Por eso, uno de sus grandes aportes es la prevención.
En la Medicina Tradicional China, la verdadera maestría no está en curar enfermedades avanzadas, sino en evitar que aparezcan. Regular el Qi antes de que el daño sea visible es la base de la longevidad.
El masaje Qigong:
Ajusta los excesos o deficiencias de Qi (Yin y Yang) Corrige desequilibrios de forma natural y sin efectos secundarios Ayuda al cuerpo a recuperar su capacidad innata de autorregulación
En el caso de lesiones o traumas físicos, especialmente a través del Tui Na, el objetivo es claro: dispersar el Qi estancado, movilizar la sangre, reducir inflamación y acelerar la recuperación de los tejidos. No se fuerza el cuerpo, se le da el camino para sanar.
Mantenimiento consciente del cuerpo físico
Si viéramos el cuerpo como una máquina viva —inteligente y sensible— entenderíamos por qué necesita mantenimiento regular.
El An Mo actúa directamente sobre el sistema físico:
Mejora la circulación sanguínea y linfática, relajando la musculatura y liberando la presión sobre vasos y tejidos Facilita la eliminación de desechos metabólicos, como el ácido láctico, reduciendo fatiga, dolor y rigidez Estimula el sistema inmune y el equilibrio hormonal al nutrir energéticamente las glándulas endocrinas
Cuando la energía llega de forma adecuada a los órganos, el cuerpo no solo funciona mejor: envejece más lento.
La mente no se masajea… pero se calma
Las fuentes tradicionales son muy claras en esto:
no se puede tratar el cuerpo si la mente está en caos.
El masaje Qigong induce una relajación profunda, no solo muscular, sino mental. Al disminuir la actividad excesiva del pensamiento, se libera la tensión acumulada por estrés, preocupaciones y sobreestimulación constante.
Un buen An Mo lleva al receptor a un estado meditativo y semi-hipnótico, donde el Yi —la mente clara y consciente— puede guiar al Qi hacia los lugares que necesitan reparación. En ese estado, el cuerpo deja de resistirse y comienza a cooperar.
Incluso a nivel espiritual, el masaje busca nutrir el Shen, el espíritu. Al trabajar zonas como el entrecejo, el cráneo o el paladar, se eleva la vitalidad, la claridad emocional y la sensación de coherencia interna.
Automasaje: convertirte en guardián de tu salud
El Qigong no crea dependencia. Al contrario: empodera.
El automasaje permite:
Desarrollar autodiagnóstico, aprendiendo a escuchar tensiones, vacíos o excesos antes de que se vuelvan enfermedad Adaptar el cuerpo a cambios ambientales, climáticos o de ritmo (como el jet lag o el estrés estacional) Construir una relación más consciente con el propio cuerpo energético
Cuando una persona aprende a tocarse con intención, deja de vivir desconectada de sí misma.
Equilibrio interno, vida larga
El objetivo final del masaje Qigong no es solo sentirse bien por un rato.
Es armonizar Yin y Yang, asegurar que los órganos internos trabajen en coherencia y que el espíritu se mantenga firme y claro.
En un mundo donde el estrés y la desconexión son cotidianos, aprender a regular el Qi ya no es un lujo: es una necesidad urgente.
El An Mo nos recuerda algo esencial:
cuando la energía fluye, la vida se ordena.
Y cuando el cuerpo deja de luchar, empieza a sanar.



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